La aviación y el espacio en la cultura.

Para algunos, una forma de expresar sus sensaciones al sentarse en una aeronave o con el cielo donde va a volar en ella, donde sus palabras reflejan lo vivido. Para otros, el ensueño de viajar al espacio o de alcanzar proezas imposibles. En este artículo intentaremos acercarnos a algo tan difícil como destacar lo mejor de la aeronáutica y la astronáutica en la cultura, conocedores del riesgo de dejarnos algo en el tintero en un dominio tan grande y diverso como lo es la cultura. Comenzamos.


Nave Enterprise NCC 1701-A de la saga de comics Star Trek.

La cultura siempre ha sido una ventana para el conocimiento de la aeronáutica o la astronáutica. La radio.

Para nadie es desconocida la gran ‘hazaña’ de Orson Welles al hacer creer en la invasión marciana a toda una superpotencia como EEUU cuando adaptara para la radio ‘La Guerra de los Mundos’ un 30 de octubre de 1938.

Los oyentes que sintonizaron la emisión y no escucharon la introducción pensaron que se trataba de una emisión de noticias verídica, lo cual provocó el pánico en las calles de Nueva York y Nueva Jersey (supuesto origen de los informes de la invasión). La comisaría de policía y las redacciones de noticias se saturaron por las llamadas de oyentes aterrorizados y desesperados que intentaban protegerse de los ficticios ataques con gas de los marcianos.


Orson Welles atiende a la prensa al día siguiente de la emisión, aclarando que no se esperaba causar el pánico general de la nación.

Música para inspirar a una generación

Tampoco podríamos imaginar otra forma de sentir y escuchar el espacio exterior que no sea la música de David Bowie.

“Don’t be afraid of the man in the moon, because it’s only me” (“No tengas miedo del hombre en la Luna, porque soy yo”). Así cantaba David Bowie, a los 20 años, en Love You Till Tuesday, una de las 12 canciones del álbum con el que debutaría en 1967. Un tema cantado desde la Luna por uno de los ‘primeros astronautas de sentimiento.’

Muchas más canciones sobre el espacio llegarían después: Moonage Daydream, Hallo Spaceboy, Dancing out in Space, Born in a UFO son algunas de ellas, aunque sin duda el impacto total, el que convertiría su carrera en meteórica, llegaría con los temas Space Oddity, Starman o Life on Mars.

David Bowie caracterizado como su alter ego Ziggy Stardust.

Tampoco podemos olvidar otros temas musicales como Llamando a la Tierra, del grupo español MClan (versión de la canción original Serenade, de Steve Miller Band), Fly Away, de Lenny Kravitz, Fly Me to the Moon, de Frank Sinatra, Learning to Fly, de Pink Floyd, grupo pionero del rock progresivo que alcanzaría gran éxito con su albúm de clara influencia espacial The Dark Side of the Moon, o Flight of Ícarus, de Iron Maiden.

Diseño inspirado en la carátula original del álbum de Pink Floyd, The Dark Side of the Moon.

Y desde nuestro repertorio de música clásica, no hay que olvidar Flight of the Bumblebee, interludio orquestal escrito por Nikolái Rimski-Kórsakov para su ópera El cuento del zar Saltán, que de forma muy simpática nos hace imaginar el vuelo de una mosca.

La gran pantalla para los soñadores ‘de altura’.

Radio, música… No podría faltar el cine en este homenaje. Y es que seguramente sea a través de él que la mayoría de las personas hayan formado una idea en su cabeza sobre de que va este mundillo aeroespacial.

Películas como Top Gun, con espectaculares escenas en el aire combinadas con una banda sonora emocionante y una bonita historia de amor, hicieron soñar a muchos jóvenes de la década de los 80 con pilotar un avión. También nos conquistaría Apollo XIII, en una reseña de lo que fue aquella fallida misión espacial y un talentoso Tom Hanks en el papel protagonista.

2001: Odisea del espacio marcaría un antes y un después en la historia del cine por su estilo de comunicación visual, sus revolucionarios efectos especiales, su realismo científico y sus proyecciones vanguardistas.

La película de Stanley Kubrick basada en el cuento de Arthur C. Clarke titulado El centinela, albergaba todo aquello que rodea el misterio del espacio exterior: su trama se centraba en un equipo de astronautas, que trataba de seguir las señales de radio emitidas por un extraño monolito hallado en la Luna y que parece ser obra de una civilización extraterrestre. Además, contaba con una gran producción musical de corte clásico, incluyendo música de Richard Strauss (la introducción de Así habló Zaratustra), Johann Strauss Jr. (El Danubio azul), György Ligeti y Aram Khachaturian.

No podemos olvidar tampoco aquellas que con un toque de humor nos harían pasar agradables tardes de domingo, como Mars Attack o Aterriza como puedas, o las apasionantes sagas de fantasía en el espacio, Star Wars y Star Trek, que a tantos ha enganchado, creando auténticos fenómenos fan, con la expansión al mundo de los videojuegos, comics y ‘cosplays’.

Por último, destacar en este apartado películas como Interstellar o Armageddon, que con sus apasionantes historias y misiones de enorme riesgo y gran probabilidad de catástrofe mundial, a todos nos conquistaron y se hicieron un hueco entre nuestras películas favoritas. No olvidar tampoco a Se levanta el viento en el género de animación, o al film Elegidos para la gloria.

La literatura, semilla del sueño espacial y hogar para la aviación.

Pocas actividades nos recuerdan tanto nuestra realidad, vulnerabilidad y por ende nuestra mortalidad como lo hace el volar; por lo tanto, en el alma de cada aviador vuela un poeta. La experiencia de enfrentar a la naturaleza y ser testigos de la belleza que rodea el vuelo humano, revela un capítulo especial en el arte de escribir, la Literatura Aeroespacial. Así, es nuestra obligación mencionar algunas de las siguientes obras:

La vuelta al mundo en ochenta días, novela del escritor francés Julio Verne, narra las peripecias del británico Phileas Fogg y de su ayudante Jean Passepartout, llamado también “Picaporte” en castellano, que constituye una de las joyas de la literatura. El protagonista abandonará su vida de Sir inglés para cumplir con una apuesta con sus colegas del Reform Club, en la que arriesgará la mitad de su fortuna comprometiéndose a dar la vuelta al mundo en solo ochenta días usando los medios disponibles en la segunda mitad del siglo XIX.

El principito, novela corta del escritor y aviador francés Antoine de Saint-Exupéry y basado en algunas de sus experiencias personales, narra el encuentro entre un piloto que se encuentra perdido en el desierto del Sahara después de que su avión sufriera una avería y un pequeño príncipe proveniente de otro planeta.

De la Tierra a la Luna, también del escritor Julio Verne, podría ser el primer acercamiento de la humanidad a la exploración espacial: trata la posibilidad de enviar a la Luna un proyectil que, impulsado por el monstruoso cañón Columbiad, hará la función de una auténtica nave espacial para hacer realidad en el siglo XIX un viejo sueño: atravesar el espacio y descubrir un mundo lunar hasta entonces en penumbras.

La guerra de los mundos, novela de ciencia ficción escrita por Herbert George Wells, describe una invasión marciana a la Tierra. Es la primera descripción conocida de una invasión alienígena de la Tierra, y tuvo adaptaciones a diferentes medios: películas, programas de radio, videojuegos, cómics y series de televisión… como la ya mencionada hecha por Orson Welles en la radio estadounidense.

Por último, hagamos un hueco a la mitología: concretamente a Ícaro, ‘primer ingeniero aeronáutico de fantasía’, que enlazó plumas entre sí uniendo con hilo las plumas centrales y con cera las laterales, formando la suave curvatura de las alas de un pájaro para escapar de la isla en la que le retenía su padre Dédalo.


El lamento de Ícaro, obra del pintor inglés Herbert James Draper (1898).

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