Los inicios del Plan Barajas: necesidades del Lado Aire

10 de diciembre de 2021

Por José Manuel Hesse Martín, miembro de la Junta de Gobierno de la SAE

El 31 de julio de 1992 el Consejo de Ministros aprobó el Proyecto de la Ampliación del Aeropuerto de Madrid-Barajas, que se denominaría Plan Barajas, y que recogía las actuaciones propuestas  en la primera Fase del Plan Director del año 1991, es decir la construcción de una nueva pista, al norte de las existentes y orientación norte-sur, un nuevo Edificio Terminal, calles de rodadura, plataformas, nueva Torre de Control y otras actuaciones complementarias, con un horizonte de capacidad de 40 millones de pasajeros / año que se esperaban alcanzar en el año 2010.

Merece la pena recordar, al hilo de las recientes noticias del inicio de las actuaciones para el desarrollo de la Ciudad Aeroportuaria de Barajas, que al amparo de la aprobación del Plan Director de 1991, se consolido la idea de la Operación Barajas, definida como una estrategia territorial de actuaciones concertadas, e impulsada por la Secretaria General de Planificación y Concertación Territorial del MOPTMA, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de Madrid, y que contemplaba el desarrollo de La Ciudad Aeroportuaria y del Parque de Valdebebas sobre una extensión de 1.200 Ha, creando una nueva centralidad apoyada en el aeropuerto de Barajas, proyecto que, como decimos, ha empezado su andadura recientemente.

Ámbito del concurso de la primera fase del Área Logística de la Ciudad Aeroportuaria.

El Plan Barajas se pone en marcha de forma efectiva, tras la aprobación de la Declaración Ambiental de 1996, mediante Resolución de la Dirección General de Información y Evaluación Ambiental de 10 de abril, que autorizaba a la realización de los trabajos incluidos en el Plan Director de 1991, entre los que se incluían:

  • Construcción de una nueva pista 18R-36L de 4.400 metros de longitud y 60 de anchura y una rodadura paralela de 45 metros de anchura.
  • Actuaciones en materia de Navegación Aérea, que incluían la construcción de una nueva torre de control de 71 metros de altura.
  • Construcción de una Nueva Área Terminal, con un Nuevo Edificio Terminal y un Satélite.
  • Actuaciones en Urbanización y Accesos.
  • Actuaciones Complementarias, en las que se incluía un Nuevo Edificio de Salvamento y Extinción de Incendios (SEI), una Nueva Central Eléctrica (CELA), una Plataforma de Prueba de Motores y un Área para el Deshielo de Aeronaves.

Con la construcción del Muelle Norte (actual T3) en 1997 y el Muelle Sur en 1999, que añadieron más de 60.000 m2 a los terminales existentes, paliando temporalmente los problemas de capacidad del Lado Tierra, por lo que el cuello de botella de las instalaciones del aeropuerto paso a focalizarse en el Lado Aire.

La configuración existente de pistas, dos pistas una de orientación 18 – 36 y otra de orientación 15 – 33, que se cruzaban impedía, a pesar de las mejoras realizadas como el desplazamiento de umbral de la cabecera 33, disponer de la capacidad de lado aire que se necesitaba para atender a la creciente demanda.

Aeropuerto de Madrid – Barajas. Infraestructuras lado aire, 1996 y ámbito de la futura ampliación

Se hacia imprescindible iniciar cuanto antes la construcción de las infraestructuras contempladas en el Plan Director y especialmente la construcción de la denominada tercera pista.

La nueva pista de orientación norte – sur y denominación 18R – 36L se planifico con un plazo de ejecución de dos años y se finalizó con dos meses de antelación sobre el plazo previsto.

La obra requirió de más de 20 millones de M3 de desmonte y 10 de terraplén. Bajo la pista discurren un total de siete túneles para permitir el paso de carreteras, servicios aeroportuarios y arroyos y para su construcción fue necesario dar un nuevo trazado a la carretera a Alcobendas y de la carretera de Paracuellos, así como una línea de alta tensión.  

Emplazamiento pista 18R – 36L

En noviembre de 1998 se pusieron en servicio las nuevas infraestructuras del lado aire, que dotaban al aeropuerto de Madrid – Barajas de la capacidad que le faltaba, pudiendo este, a partir de ese momento, satisfacer la demanda que había sido imposible atender en los últimos años y ofrecer la regularidad y la calidad de servicio que exigían sus pasajeros.

Superadas las dificultades que se habían extremado en los años 1997, 1998 Barajas pudo atender al fuerte incremento de la demanda, durante los años 1999 y 2000 el aeropuerto tuvo crecimientos anuales superiores al 10%, y replantearse los objetivos del Plan Director del 1991.

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