Accidente aéreo en las cercanías de Washington: La “convivencia” entre tráficos /1

30 de enero de 2025

La pasada tarde noche del 29 de enero ha sido testigo de un trágico accidente de aviación al colisionar en el aire una aeronave de línea regular CRJ 700 con 64 pasajeros y 4 tripulantes con un helicóptero UH 60 “Black Hawk” del US Army con tres ocupantes a bordo. Las operaciones de rescate en el rio Potomac en el que cayeron los restos de ambas aeronaves se iniciaron inmediatamente, si bien hay muy escasas esperanzas de encontrar supervivientes.

La National Transportation Safety Board, organismo estadounidense encargado de la investigación de accidentes de aviación en coordinación con el equipo homólogo militar, se ha hecho inmediatamente cargo y deberá averiguar las causas y factores contribuyentes que culminaron con tal luctuoso suceso.

La aeronave civil inicio la aproximación a la pista 33 menos utilizada en el aeropuerto de destino, y no por la 01/19 que, paralela al rio Potomac, es la pista preferente. Esta situación es normal, ya que los aviones de línea más pequeños como el CRJ no requieren pistas más largas, si bien tienen que volar hacia el norte por la orilla este del Potomac y luego virar para la aproximación. Y es ahí donde parece que la colisión se produjo, cerca de la orilla este, poco después de que el avión hiciera el giro antes mencionado hacia el noroeste.

Sobre el uso conjunto civil militar de corredores aéreos.

El espacio aéreo en el que se ha producido la colisión constituye un entorno muy frecuentado por aeronaves civiles y militares que atiende las necesidades del tráfico civil de los dos aeropuertos de la capital nacional, R. Reagan y Dulles, y las bases aéreas cercanas, además de las necesidades de la Casa Blanca.

Pero esta situación del uso compartido del mismo espacio de aeronaves civiles y militares no es anómala a otros corredores y espacios aéreos. De hecho, la Unión Europea dispone en sus Reglamentos Cielo Único de un buen número de referencias sobre cómo llevar a cabo el uso compartido de un volumen de espacio sin riesgo para las aeronaves civiles y militares.

Un ejemplo evidente es el aeropuerto de Madrid-Barajas y la Base aérea de Torrejón, en donde la coordinación civil militar es continua además de otras medidas como son la definición de procedimientos de entrada y salida para la Base organizados para alejar las aeronaves militares de las rutas de aproximación y salida de Barajas.  

Finalmente, y sobre los videos disponibles, muestran a la aeronave civil en la aproximación final al aeropuerto National sobrevolando el Potomac, en una maniobra perfectamente normal y autorizada por el Centro de Control que organiza el tráfico en ese volumen de espacio aéreo.

Cabe finalmente añadir que las aeronaves disponen de un sistema que alerta de la proximidad de dos aeronaves, el denominado TCAS, que además tiene autoridad para separarlas evitando la colisión. Este sistema deja de funcionar cuando se encuentra cerca del suelo por obvias razones ya que podría generar maniobras indeseables por señales del propio suelo. De esta forma parece que el TCAS no fue de ningún auxilio a las tripulaciones.

YA se avanzan datos para las líneas de investigación acerca del equipamiento de “Transponder”, de las comunicaciones con Control (grabaciones indican que Control advirtió al Helicóptero).

EL NTSB en la investigación, como la que ahora comienza, se buscan causas y factores determinantes y contribuyentes, que no culpables, para que nunca vuelva a ocurrir. Dada la trascendencia política del accidente y las declaraciones inoportunas a que ha dado lugar, cabe esperar una pronta resolución de la investigación.

Descansen en Paz las víctimas del accidente, nuestro pensamientos y condolencias de la SAE están con los familiares y amigos de los fallecidos.