La SAE analiza el peligro de los aparatos electrónicos en los vuelos comerciales

No cabe duda de que el sector aeronáutico está a a la orden del día. El pasado viernes 24 de marzo, los medios de comunicación se hacían eco de una polémica decisión que afecta de lleno a la aviación civil internacional: la prohibición de dispositivos electrónicos más grandes que un teléfono móvil en vuelos procedentes de hasta ocho países de Oriente Próximo y África que vuelen hacia Estados Unidos y Gran Bretaña. La controversia estaba servida: los tintes político-proteccionistas que advertían unos contrastaban con la pugna por la lucha anti-terrorista de los otros.

La aplicación de esta nueva normativa impide a los pasajeros de los vuelos procedentes de susodichos países, de mayoría musulmana, acceder al avión con aparatos electrónicos más grandes que un teléfono móvil, si bien sí que pueden viajar facturados como equipaje en la bodega. Fuentes de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), afirman que la medida responde a «una posible amenaza terrorista» y no tiene tanto que ver con la «seguridad operacional».

Ese mismo viernes, el diario ABC se ponía en contacto con la Sociedad Aeronáutica Española. El objetivo no era otro que tratar de esclarecer los verdaderos motivos que pueden llevar a aplicar este tipo de medidas desde un punto de vista técnico y operacional («safety»), dejando de lado los posibles ataques externos e intencionados («security»). ¿Es peligroso volar con dispositivos electrónicos a bordo? ¿Constituyen algún riesgo para la llamada seguridad operacional? Resultado de imagen de bateria portatilFue Juan Manuel Gallego, Vicepresidente de esta casa, quien arrojaba algo de luz al asunto: «los test y pruebas que la industria —emuladores, fabricantes, aerolíneas— ha realizado indican que el uso de dispositivos electrónicos en el avión no puede catalogarse como un peligro». Eso sí, estos aparatos deberán obedecer siempre a «ciertos parámetros y reglas de uso», como los que se aplican «en despegues, aterrizajes o algunas fases de vuelo». Y matiza, «todo ello está contemplado en las regulaciones», ya que  «estamos en una de las industrias más reguladas a nivel internacional».

Lo que, sin duda, más preocupación genera en lo que a dispositivos electrónicos se refiere son las baterías de litio, presentes en cualquier dispositivo portátil moderno. Aerolíneas como Iberia indican que las baterías de litio pequeñas y medianas pueden llevarse, sin problema alguno, como equipaje de mano o facturadas. El inconveniente llega con las baterías grandes, que deben ser embaladas y transportadas como carga bajo la Reglamentación propia para el transporte de mercancías peligrosas, establecida por la IATA. Esta medida llegó después de que la OACI estableciera restricciones en el transporte de grandes cantidades de baterías de litio, como si de cargamento se tratara, aunque no se especificó un valor máximo de ellas.

A esto, Juan Manuel Gallego responde que tanta precaución se debe a que «las baterías de litio están diseñadas para producir niveles altos de energías y, en caso de cortocircuito, por ejemplo, pueden generar calor, combustión y gases muy nocivos. Además, algunos incidentes recientes en aviones de pasajeros y de carga han demostrado que los extintores de halón pueden no ser suficientes para cortar y apagar un posible incendio». Sin embargo, para tranquilidad del lector, recalca que no es el caso de «las baterías de litio de uso corriente que van en los dispositivos móviles como teléfonos o tabletas, que siempre deben utilizarse según las recomendaciones de las aerolíneas y sus profesionales». Aun así, considera que «es un avance en la seguridad que los reguladores internacionales y la industria incorporen» este tipo de medidas.

Resultado de imagen de interferencias avionEn relación con el mito de las interferencias que pueden generar los dispositivos electrónicos y, más particularmente, las baterías de ión-litio en los sistemas de la aeronave, Javier Crespo, director de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio (ETSIAE) y miembro de la Sociedad Aeronáutica Española (SAE), explica que «todos los sistemas electrónicos del avión están protegidos contra efectos electromagnéticos y no deberían mostrar susceptibilidad a este tipo de baterías. Además, la batería por sí sola no es un dispositivo que emita energía en formato electromagnético», de modo que no debería «perjudicar a los dispositivos y sistemas de la propia aeronave».

Aunque medidas de regulación en el embarque de dispositivos electrónicos de medio y gran formato están siendo aplicadas y estudiadas por algunos países de nuestro entorno, la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) descarta su instauración en España en el medio y corto plazo.

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