La historia del avión supersónico de pasajeros, el Concorde

Hace 15 años dijimos adiós a una gran máquina voladora, el Concorde, el primer avión supersónico usado de manera comercial, capaz de sobrepasar la barrera del sonido.

Francia y Reino Unido fueron los países que apostaron por este proyecto de ingeniería que revolucionó la manera de volar por aquel entonces, y fue así como en 1965 empezó su construcción.

Hubo que esperar hasta 1969 para verlo en acción, en concreto, el 2 de marzo de ese año fue cuando realizó su primer vuelo, aunque no fue hasta 1976 cuando empezó a realizar vuelos regulares.

Esta aeronave era capaz de realizar la ruta Londres-Nueva York en tan solo tres horas y media, cuando lo normal era tardar siete horas y media, el precio de volar a tan alta velocidad (2179km/h velocidad máxima) suponía que además de que el billete de avión era caro, consumía gran cantidad de combustible, alrededor de 26.000 litros de queroseno por hora. Su carácter supersónico traía consigo unos altos índices de ruido provocados por romper la barrera del sonido, esto ocasionó que se le prohibiera volar sobre algunas ciudades.

La crisis del petróleo, su baja rentabilidad y su primer gran accidente después de casi 31 años operando, en el cual perdieron la vida todas las personas que iban a bordo y cuatro personas en tierra, supuso prácticamente el fin de esta aeronave. Hay que destacar que hasta entonces estaba considerado como el avión de pasajeros más seguro del mundo ya que no había registrado ningún muerto.

Después de ese accidente sufrido el 25 de julio del 2000 en Francia, se realizaron modificaciones para así solventar los fallos que habían causado la catástrofe. Así pues, en noviembre de 2001 reanudó sus vuelos, pero ya nada volvería a ser igual.

El 10 de abril de 2003 Air France y British Airways anunciaron que retirarían a finales de ese año su aeronave, los motivos que dieron fueron: el aumento de costes de su mantenimiento, el bajo número de pasajeros y el miedo generalizado a volar después de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

A día de hoy, un grupo de inversores está tratando de recuperar el concorde y que sea posible volverlo a ver surcar el cielo, pero hasta entonces, si es que llega a suceder, algunas de las 20 unidades que se construyeron se pueden ver en museos repartidos por diferentes partes del mundo, como en el museo del Aire y del Espacio de Le Bourget en Francia o en el Fleet Air Museum en Reino Unido.

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